COMPORTAMIENTO DE LOS GATOS EN CELO

Gato

¿Cada cuanto los gatos están celo?

Aunque los gatos machos se podrían aparear a lo largo de todo el año, en práctica su conducta sexual depende de la estacionalidad de los ciclos sexuales de las gatas. Este ritmo estacional depende de donde vivan lo gatos y, en nuestro hemisferio, la estación reproductiva comienza cuando los días se empiezan a alargar, entre Enero y Febrero, y dura hasta otoño. En cambio, entre Octubre y Diciembre la mayoría de gatas está en una fase de reposo sexual.

Sin embargo, la situación cambia si las gatas viven en apartamento ya que en este caso podrían estar expuestas a una cantidad de luz artificial suficiente para perder el ritmo estacional y tener ciclos sexuales todo el año. También hay gatas, como las de raza Siamés, que independientemente de la luz tienen ciclos sexuales a lo largo de todo el año.

Empiezan muy jóvenes

Las gatas alcanzan la pubertad entre los 5 y los 9 meses, algunas son tan precoces que con 3,5 meses ya tienen su primer ciclo sexual. El momento de alcanzar la pubertad depende de varios factores, entre ellos la época del año en la que han nacido, la presencia de un macho o de otras hembras en celo o de la raza. Los gatos de pelo corto suelen alcanzar la pubertad antes de los de pelo largo, los que no tienen raza son más precoces que los de raza y entre los gatos de raza, los Persa destacan como gatos especialmente tardíos en madurar ya que las hembras tienen su primer ciclo con 1 año de edad.

En el caso de los machos, la pubertad empieza a los 6-7 meses, como sugiere la aparición de una pequeñas espinas córneas en el pene, cuyo desarrollo depende de la producción de testosterona en los testículos. Sin embargo, el primer apareamiento suele ocurrir más tarde, cuando el gato tiene alrededor de los 9-18 meses de vida.

Su conducta sexual es cíclica

A lo largo de la estación reproductiva una gata tiene varios ciclos. Cuando está en la fase del ciclo que corresponde a la receptividad sexual, se dice comúnmente que la gata está en celo. Esta fase dura entre 1 y 21 días y es en este momento que se puede producir la ovulación, es decir el proceso de liberación del ovulo que queda listo para su posible fecundación.

En la mayoría de gatas la ovulación no es espontánea, como en las perras, y se necesita la estimulación del apareamiento para provocarla. Sin embargo, en algunos casos, también estímulos como las caricias del propietario en la base de la cola pueden provocarla. Si la gata ovula y se queda preñada, después de dos meses da a luz sus gatitos y entre 2 y 7 semanas después del parto vuelve a entrar en celo. Si la gata ovula sin quedarse preñada puede tardar entre 30 y 50 días antes de tener otro celo, mientras que si no ovula, después de unos días de conducta sexual intensa tiene un descanso de 1-3 semanas antes del siguiente celo. Así pues, durante toda la estación reproductiva se alternan fases de actividad sexual intensa y de descanso, con intervalos variables.

Así se comportan las gatas en celo

Durante el celo, la gata se vuelve más cariñosa e intensifica la conducta de frotarse con la cabeza en los objetos de la casa. También marca con orina y gracias a esta conducta deja en el ambiente sus feromonas sexuales, un mensaje fundamental para atraer a los machos de vecindario. Y por si las feromonas no fueran suficientes, emite una vocalización característica.

Se trata de una especie de maullido monótono que puede durar hasta 3 minutos seguidos. Algunas gatas lo repiten varias veces tanto de día como de noche, provocando la desesperación de muchos propietarios y vecinos. Si en esta fase del ciclo el propietario acaricia a la gata en el lomo, la gata reacciona adoptando una posición característica llamada lordosis en la que la gata arquea el dorso y levanta la parte trasera. Mientras adopta esta postura, también desplaza la cola hacia un lado y mueve de forma rítmica las patas traseras.

Además, en el caso de que haya uno o varios machos listos para el apareamiento, se puede apreciar el repertorio completo de los comportamientos sexuales de la gata. Después de atraer unos machos mediante sus mensajes olfativos y vocales, la hembra escoge un “pretendiente” y empieza un complejo cortejo hecho de intentos de acercamiento por parte del macho y de un mix de mensajes ambiguos por parte de la hembra, hechos de invitaciones y amenazas. Cuando invita al macho, la gata se estira y se tumba barriga arriba dando vueltas sobre si misma a la vez que ronronea. También puede olfatearle el hocico, frotarse con él y dejar que explore su región genital.

Sin embargo, hasta que no esté lista para el apareamiento, reaccionará con amenazas y agresiones ante cualquier intento de monta por parte del macho. Cuando esté lista, su reacción consiste en ponerse en lordosis y ladear la cola. Ante estas señales de disponibilidad, el macho reacciona montando a la gata mientras la sujeta firmemente con los dientes a la altura de la nuca. El apareamiento suele ser muy rápido y en menos de 10 segundos el gato se retira. En este momento, la gata suele emitir un grito agudo acompañado del intento de librarse de la sujección en el nuca y de agredir al macho que no siempre es bastante rápido para evitar un zarpazo. Pero entonces la gata cambia su conducta: se vuelve a estirar en el suelo, da vueltas sobre si misma, y se lame los genitales. Después de una fase de desinterés en el macho, empieza una nueva fase de cortejo.

Los apareamientos pueden durar varios días seguidos en los que la gata se puede aparear con varios gatos y es muy frecuente que los gatitos de una misma camada tengan padres diferentes.

Así se comportan los gatos

En la época del celo de las hembras, los machos sin castrar tienden a vagabundear y a explorar más sus alrededores. Al acercarse a una zona donde está una hembra en celo, responden a las llamadas de la hembra emitiendo vocalizaciones de cortejo y suelen intensificar su conducta de marcaje restriegándose con la cabeza y dejando marcas de orina. Depositar su marcas olfativas es una manera para aumentar su seguridad en el ambiente y desmotivar a la vez el acercamiento de otros machos.

Sin embargo, es fácil que siguiendo el rastro de los mensajes de receptividad de la hembra en celo, varios machos se reunan alrededor de la misma gata. Y tanta proximidad mientras cada uno espera su turno suele crear situaciones de conflictos en un animal que como el gato no suele aceptar con facilidad la presencia de otros gatos. Estos conflictos suelen estar llenos de amenazas vocales, como aullidos y alaridos, pero también es frecuente que los gatos pasen a los hechos con mordidas y arañazos que pueden provocar graves lesiones, además de ser vehículo de transmisión de algunas graves enfermedades infecciosas.

Las peleas suelen concentrarse en los primeros encuentros entre los machos, luego las tensiones parecen disiparse ya que además casi todos tendrán su ocasión para aparearse con la gata.

Cuando hay varios gatos alrededor de la hembra, uno suele estar más cerca que los demás y se queda a la espera del mejor momento para acercarse. Cuando lo hace, olfatea el hocico de la hembra, se frota con ella y explora su región genital, realizando una conducta muy peculiar conocida como flehmen, que consiste en levantar la cabeza, abrir la boca y fruncir el labio superior. Con esta conducta, el gato detecta y analiza las feromonas sexuales de la hembra. Y cuando la hembra está lista, el macho procede a la monta, listo para saltar de lado y evitar la típica agresión que la hembra suele realizar después del apareamiento.

Al acabar la monta el macho se situa a distancia de seguridad, se lame los genitales y las patas delanteras. Pocos minutos de pausa son suficientes para renovar su interés, aunque también puede ocurrir que, después de algunos apareamientos, el macho se aleje en busca de otra hembra en celo.

Son muy prolíficos

Entre las especies de animales domésticos, los gatos son una de las más prolíficas: si una gata se pudiera aparear libremente a lo largo de su vida podría llegar a tener entre 50 y 100 gatitos. Tanta prolificidad se debe a muchos factores: empiezan a aparearse desde una edad temprana, suele haber unos 3-4 gatitos en cada camada, son promiscuos y las gatas tienen varios ciclos sexuales durante una misma estación reproductiva. De hecho, incluso cuando están amamantando a la camada que ha nacido hace pocas semanas pueden volver a entrar en celo y quedarse embarazadas.

Tanta prolificidad y una conducta reproductiva que muchos propietarios consideran difícil de tolerar, entre marcajes con orina, vocalizaciones nocturnas y peleas entre gatos, son algunos de los motivos claves por lo que normalmente se aconseja castrar tanto machos como hembras. Esta intervención además también ayuda a prevenir graves enfermedades infecciosas en los gatos y a evitar el desarrollo de algunos problemas de salud.

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