CONSEJOS PARA UNA BUENA CONVIVENCIA ENTRE GATOS Y BEBÉS

Gato

¿Cómo conseguir una buena convivencia entre gatos y bebés?

Tu gato es un animal que puede llegar a ser muy posesivo, principalmente hablando de espacios, pero también de ti, su dueño. Cuando entra en juego un posible contrincante (en este caso, el bebé), es posible que su instinto más territorial se ponga en alerta y reaccione de forma extraña, o incluso agresiva, ante algunas situaciones.

Riesgos de una mala convivencia

Cuando el gato llega después del bebé no suele haber problema. No obstante, cuando es el bebé el que llega después del gato es probable que te encuentres con ciertas actitudes que pueden resultar un riesgo y que puedes evitar.

Tu gato podría:

  • bufar al bebé

  • erizarse

  • ponerse a la defensiva

  • huir

  • esconderse

  • estresarse ante los cambios (para tu gato, los cambios empiezan ya cuando montas la habitación del bebé)

¿Cómo evitar los celos? Consejos para una correcta convivencia

Si quieres evitar estas situaciones hay ciertas pautas que puedes seguir.

Antes de que el bebé llegue a casa

Como decíamos, cuando preparas la habitación del bebé, meses antes de su llegada, tu gato ya empieza a observar que algo está cambiando. Y, como bien sabes, a los gatos no les gustan los cambios. En este caso puedes intentar hacer agradable la habitación del bebé, por ejemplo, poniéndole una caja de cartón a tu gato para que lo relacione con algo que le gusta.

Una vez haya nacido el bebé pero todavía no esté en casa, sería interesante si pudieras mostrar a tu gato alguna prenda suya para que la huela y registre su olor: así cuando llegue a casa no será tanta novedad.

Cuando el bebé llega a casa

Como si de otra persona nueva o visitante se tratase, deja que tu gato huela al bebé. Piensa que no sabe qué es: para él es “algo” que emite sonidos nuevos, que huele nuevo y que tiene conductas impredecibles. Es decir, la conjunción de tres de las cosas que menos gustan a los gatos. Suavizar esta sensación es tu responsabilidad.

En el día a día

Hay ciertas cosas que puedes hacer en tu día a día para evitar riesgos y generar una buena convivencia entre gatos y bebés:

  • Siempre mantén vigilado al bebé: nunca le dejes solo con el gato

  • No fuerces la relación entre ambos. No obligues a tu gato a que huela al bebé o a que le toque.

  • No regañes a tu gato delante del bebé. Haz que tu gato asocie al bebé con sensaciones positivas para él

  • Mantén la calma cuando tu gato se acerque al bebé. Si siente tu miedo, tu gato podría contagiarse de esas sensación

  • Si quieres dar mimos a tu gato, hazlo delante del bebé. De lo contrario asociará que solo le prestáis atención cuando el bebé no está y crearás el efecto contrario al que buscas.

Si eres paciente y respetas los tiempos de tu gato verás cómo, poco a poco, se va familiarizando con el bebé. Tanto que, muy pronto, vivirás momentos preciosos de tu gato y tu bebé juntos. Como con todo, tendrás que darle tiempo y respetar sus instintos y su carácter.

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