¿Por qué maullan los gatos? Causas y significado

Gato

Si hacemos esta pregunta a varios propietarios escucharemos diferentes respuestas: hay gatos que maúllan cuando tienen hambre, cuando los están llevando en coche al veterinario, cuando se han quedado encerrados detrás de alguna puerta, cuando quieren atenciones, … y la lista de motivos puede ser muy larga.

Aunque puedan transmitir diferentes mensajes, los maullidos de los gatos no son como nuestras palabras y, al no haber una correspondencia única entre un maullido y un mensaje, no siempre entendemos correctamente el porqué de sus maullidos. Así que en este artículo te damos algunas claves para entender por qué los gatos maúllan.

¿Qué son los maullidos?

Son los sonidos que más caracterizan a los gatos tanto que, en el antiguo Egipto, “miu” quería decir gato. Se trata de sonidos que los gatos emiten abriendo la boca y cerrándola gradualmente y que pueden durar desde una fracción de segundo hasta varios segundos.

Aunque se llamen todos maullidos, estos sonidos no son todo iguales y hay muchas variantes, incluso individuales, que complican la tarea de clasificarlos. Hay maullidos suenan como un “me”, otros como un “miau” o como un “mraau” o un “me-e-e”, etc. Además, en algunos casos los maullidos pueden iniciar o acabar con otros sonidos como un trino o un gruñido.

Los maullidos forman parte del repertorio natural de vocalizaciones de los gatos, así que todos nacen sabiendo maullar de forma instintiva y, en principio, lo hacen de una forma parecida, hayan nacido en España o en otra parte del mundo. Sin embargo, cada gato puede aprender a introducir algunas variaciones en sus maullidos.

Empiezan a maullar desde muy pequeños

Ya con un solo 1 día de vida los gatos pueden emitir sus primeros maullidos si, por alguna razón, se quedaran solos y separados de la madre y de sus hermanos. Se trata de vocalizaciones muy agudas a la que es fácil escuchar unos maullidos de respuesta emitidos por la madre. Los gatitos maúllan también en otras situaciones de necesidad, por ejemplo, cuando se han quedado atrapados debajo del cuerpo de la madre o cuando tienen hambre o frío y siempre es mama gata el receptor de este grito de socorro.

Sin embargo, a medida que crecen, los gatos dejan casi del todo de utilizar el maullido para interactuar con otros gatos y, en los raros casos en los que se escucha un intercambio de maullidos entre gatos, no se sabe exactamente qué función tengan estas vocalizaciones. En cambio, si los gatos viven entre personas, es muy frecuente que empiecen a maullar para captar la atención de los seres humanos. En este caso, la interacción con las personas desde edades tempranas es fundamental para que los gatos empiecen a usar los maullidos de esta manera, tanto que se han detectado diferencias marcadas entre los parámetros acústicos de los maullidos emitidos de parte de gatos criados en casas con personas y los de gatos asilvestrados que no han tenido contacto con los seres humanos, sobre todo de pequeños. Estos últimos, no solo, tienden a gruñir y bufar más en presencia de personas, sino que casi nunca maúllan y cuando lo hacen sus maullidos son más graves y alargados de los maullidos de los gatos bien socializados con las personas.

Pero posiblemente la interacción entre gatos y seres humanos ha tenido un impacto aún mayor sobre los maullidos de los gatos. Comparando las vocalizaciones de los gatos domésticos con las de sus parientes más cercanos, los gatos salvajes africanos, se descubrió que los gatos domésticos emiten maullidos más cortos y agudos que sus parientes salvajes y que estos sonidos resultan más agradables para nuestro oído. Así que es posible que durante la domesticación del gato, durada miles de años, nuestra percepción de lo que es agradable y de lo que no haya jugado un papel importante sobre el proceso de selección de los gatos y de su manera de maullar.

Un código entre el gato y su propietario

Aunque la domesticación haya llevado los gatos a maullar de manera más agradables para el oído humano, los gatos no han llegado a desarrollar maullidos específicos para cada contexto, es decir no existe un código universal de maullidos que todas las personas puedan entender. Sin embargo, entre cada gato y su propietario sí se puede llegar a desarrollar un repertorio específico de maullidos con los cuales el gato ha aprendido a expresar diferentes necesidades y que su propietario ha aprendido a reconocer. Según un estudio reciente, el 40% de los propietarios que tuvieron que escuchar grabaciones de diferentes maullidos emitidos por parte de su gato y averiguar la situación en la que se habían grabado acertaron, reconociendo correctamente el contexto de los maullidos. Aunque este resultado indique que la comunicación entre gatos y personas es posible, también sugiere que todavía falta mucho para que incluso los propietarios entiendan perfectamente a sus gatos. Además la capacidad de reconocer el contexto de los maullidos es menor cuando las personas tienen que clasificar los maullidos de gatos desconocidos.

Para que se desarrolle este código de comunicación entre el gato y su propietario, el comportamiento del propietario es fundamental: si cuando el gato maúlla, el propietario reacciona dándole de comer o acariciándole o abriéndole una puerta, el gato puede descubrir cómo usar el maullido para llamar la atención y “pedir algo”. Algunos gatos pueden incluso aprender a realizar maullidos diferentes para pedir cosas diferentes. La creación de este código común es un verdadero proceso de entrenamiento donde gato y propietario, sin darse cuenta, se entrenan mutuamente. Por pruebas y aciertos el gato descubre cuáles son los maullidos más eficaces para captar la atención de las personas y, por su parte, las personas descubren cuáles son los comportamientos que tienen que realizar para satisfacer las necesidades del gato. Y respecto a este punto !ojo! Si el gato maúlla porqué quiere salir al jardín y el propietario le abre la puerta, el gato dejará de maullar en aquel momento pero la apertura de la puerta “técnicamente” habrá potenciado el maullido del gato, que volverá a utilizarlo más adelante para conseguir el mismo resultado. Si más adelante el propietario no fuera rápido en abrir la puerta, los maullidos del gato se pueden hacer más insistentes y prolongados. Y si el propietario abriera la puerta en ese momento, estaría aumentando la probabilidad de que el gato vuelva a utilizar estos maullidos insistentes en el futuro. Esta dinámica es la que conocen bien los propietarios de gatos que se despiertan temprano por la mañana o en el medio de la noche y empiezan a maullar para comer o bien para pedir atenciones. El maullido no es la única manera que los gatos utilizan para llamar la atención: hay gatos que han aprendido a rascar una puerta, a caminar pericolosamente cerca de objetos delicados, a saltar encima de muebles prohibidos, etc. pero la manera más común sigue siendo el maullido.

Este proceso de entrenamiento suele ser más rápido para los gatos que ya de por sí tienen mucha tendencia a maullar, como es el caso de los orientales y los siameses, mientras que los gatos que maúllan menos suelen tardar más en descubrir cómo utilizar los maullidos para comunicarse con las personas.

Esta habilidad para aprender a modular las vocalizaciones y utilizarlas para comunicarse con los seres humanos podría ser otro efecto de la domesticación del gato.

Significado de los maullidos

 Así que con sus maullidos, los gatos pueden llamar la atención de las personas y comunicar algunas necesidades específicas. En este caso el propietario es el más indicado para interpretar qué quiere decir cada maullido ya que en general los maullidos son sonidos arbitrarios que cada gato ha aprendido a emitir en lugar que un lenguaje universal de comunicación entre gatos y seres humanos. Y hasta el mismo propietario en algunos casos tiene que recurrir a las pistas que proceden del contexto para entender por qué su gato maúlla: así que si lo hace sentado delante de una puerta cerrada querrá salir, si maúlla mirando al saco de pienso querrá comer, etc.

Pero los maullidos pueden comunicar algo más: el estado emocional del gato. En función de cómo se sienta el gato y de la urgencia de su necesidad, cambian las características de sus maullidos. Cuanto más intenso el estado emocional, más intenso el maullido. Además cuando los gatos se encuentran en situaciones que podríamos clasificar de desagradables, como por ejemplo encontrarse en la sala de espera del veterinario, sus maullidos tienden a ser largos, guturales y con una entonación descendientes. En cambio cuando los gatos se encuentran en situaciones más agradables, como por ejemplo, mientras esperan que el propietario les preparare la comida, sus maullidos son más cortos, agudos y con una entonación ascendente. En general las personas tienden a reconocer la diferencia entre los primeros sonidos, percibidos como urgentes y desagradables, y los segundos, que nos resultan más agradables. Sin embargo, quien ha vivido con gatos o tiene cierta experiencia es bastante más hábil en captar los matices de los tonos de los gatos que las personas sin experiencia o que no tienen afinidad para estos animales.

Maullidos especiales

Para averiguar por qué un gato maúlla también hay que considerar algunas situaciones especiales:

  • es frecuente que los gatos sordos emitan maullidos especialmente frecuentes e intensos, posiblemente porque al no oír no pueden modular el sonido;
  • gatos senior que sufren problemas de disfunción cognitiva a menudo maúllan en exceso, sin sentido aparente y en algunos casos incluso invirtiendo el día por la noche
  • es frecuente observar maullidos excesivos en los gatos que acaban de vivir un cambio repentino en su estilo de vida, por ejemplo acaban de pasar de un estilo de vida outdoor a uno indoor. Este fenómeno suele reducirse a medida que el gato se adapta a la nueva situación.

Y para concluir...

Los gatos maúllan por motivos diferentes y las personas no siempre interpretan bien su mensaje. Pero esta habilidad puede mejorar con la experiencia, prestando atención al tono del maullido y observando el contexto en el que el gato maúlla. Así que, ya tienes alguna clave para poder averiguar los deseos de tu gato cuando empieza a maullar.

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