¿Por qué a los gatos no les gusta bañarse?

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Aunque no sea así para todos los gatos, a la gran mayoría no les gusta bañarse, nadar y a veces ni siquiera el simple contacto con el agua. No se conoce con precisión la razón de tanto desagrado pero hay varias hipótesis que intentan explicarla.
 
1. Evolución e historia natural del gato
 
Los gatos domésticos proceden del gato salvaje africano, un animal que vive en lugares desérticos y que por lo tanto se ha adaptado a un ambiente donde no hay grandes masas de agua. Para los gatos salvajes, bañarse o nadar no son conductas que les proporcionen  ventajas adaptativas y en este sentido los gatos no han evolucionado para mostrar conductas relacionadas con el agua.
 
 
2. Falta de experiencia temprana
 
Muchos gatos temen las novedades y las sensaciones a las que no están acostumbrados. Su escasa experiencia con el agua puede explicar su reacción al mojarse. De hecho, quien acostumbra el gato desde pequeño a ser bañado puede comprobar que el rechazo de los gatos al agua no es algo insalvable. Sin embargo, para que estas experiencias venzan la desconfianza natural de los gatos a mojarse, es fundamental que se realicen de forma gradual y agradable. Forzar el gato a entrar en una bañera llena de agua puede ser el inicio de un forcejeo que puede asustar al gato y comprometer para siempre la posibilidad de que llegue a disfrutar o incluso simplemente a tolerar un baño.
 
3. Malas experiencias
 
El recuerdo de los intentos fallidos de acostumbrar el gato a bañarse forzándole a entrar en la bañera puede explicar por qué el gato huya al reconocer las señales de un baño inminente. Sin embargo, los gatos pueden vivir muchas otras experiencias desagradables relacionadas con el agua, teniendo en cuenta que muchos propietarios rocían al gato con un espray de agua o le tiran gotas de agua para castigarle. La sorpresa del contacto repentino con el agua y el enfado del propietario, expresado a menudo con tonos de voz y posturas amenazantes, pueden grabar en la memoria del gato recuerdos desagradables relacionados con el agua.
 
 
4. Sensación desagradable
 
Otra posible explicación detrás del rechazo del gato a bañarse es que la sensación de estar mojado sea simplemente desagradable. El pelo del gato actúa como un aislante para mantener el calor del cuerpo, pero al estar mojado pierde su función y el gato se enfría. Además, el pelo mojado aumenta su peso y puede dificultar los movimientos del gato. Este último aspecto, para un animal que ha sufrido pocos cambios en el proceso de domesticación y que por lo tanto retiene gran parte del instinto de sus ancestros (Montague et al., 2014), puede ser un problema ya que lo hace más vulnerable al limitar su agilidad y posibilidad de reaccionar rápidamente a los posibles peligros de su ambiente.
 
A algunos gatos les gusta el agua
 
El contacto con el agua no desagrada a todos los gatos y hasta hay algunas razas famosas por su atracción hacia el agua, como el Maine coon, el Bosque de Noruega, el Siberiano y el de Bengala. Otro gato amante del agua es el Van turco, que tiene el apodo de “gato nadador” (Beaver, 2003). Su apodo procede de la costumbre observada entre los gatos de esta raza de tirarse al agua y nadar hacia los barcos pesqueros que se acercan a la orilla. Y buscando entre los parientes más lejanos del gato, hay otros felinos a los que les gusta el agua, como los leones, los tigres y los jaguares.
 
Pero no solo los gatos de raza pueden sentir atracción hacia el agua, y de hecho muchos gatos más allá de las razas nombradas quedan fascinados por los movimientos, los ruidos y los juegos de luces del agua. Esta atracción se podría explicar por el instinto de caza de los gatos hacia todos los estímulos que pueden indicar la posible presencia de una presa. Sea como fuere, muchas personas han visto a su gato jugar con el agua. Eso sí, siempre es el gato el que decide cuándo empieza y cuándo acaban la diversión y el contacto con el agua.
 
Le guste o no, los gatos tienen instinto nadador
 
El hecho de que le guste o no estar mojado no tiene nada que ver con su capacidad para nadar. Como otros mamíferos, en caso de necesidad, los gatos saben nadar. Lo hacen como los perros, con la cabeza por encima de la superficie del agua y moviendo las patas debajo del agua como si estuvieran caminando, aunque los gatos intenten mantener el dorso y la cola fuera del agua (Beaver, 2003).
 
Sin embargo, esto no quiere decir que sea fundamental acostumbrar a un gato al contacto con el agua: los gatos se pueden mantener perfectamente limpios sin necesidad de baños regulares. En su rutina diaria suelen dedicar cada día casi 3 horas y media a las tareas de limpieza y gracias a su lengua rugosa pueden arrastrar fácilmente la suciedad que queda en el pelo (Beaver, 2003). Así que, excepto algunas excepciones, los gatos no necesitan bañarse con agua para estar limpios.
 
 
 
Bibliografía
Beaver, B., 2003. Feline behaviour. A guide for veterinarians. Elseviers. 
Montague, M.J., Li, G., Gandolfi, B., Khan, R., Aken, B.L., Searle, S.M., et al., 2014. Comparative analysis of the domestic cat genome reveals genetic signatures underlying feline biology and domestication. Proceedings of the National Academy of Sciences, 111(48), 17230-17235. 

 

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