Razas de perro para niños

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¿Te gustaría que tu hijo disfrutara de la compañía de un perro pero no sabes qué perro elegir ni si hay razas más idóneas para vivir con niños? Este artículo te puede ayudar a aclarar algunas ideas al igual que otros como los de razas de perros inteligentes o razas ideales para gente muy activa.

Los perros pueden enriquecer la vida de los niños, siendo fuente de amor incondicional y juego y ayudándoles a tener más autoestima y a aprender habilidades clave, como la responsabilidad, la empatía y el respeto de los demás. Sin embargo, esta relación no es exenta de riesgos y no todos los perros disfrutan de la misma manera del contacto con los niños. Por esta razón, a la hora de elegir un perro para una casa donde viven uno o más niños hay que considerar algunos factores, entre ellos el temperamento, la edad o la raza de perro. Por otro lado, también es importante valorar algunas características del niño, como su edad.

 ¿Cuáles son los perros que mejor se adaptan a vivir con niños?

Algunas razas son conocidas por su índole juguetona y por su alto nivel de tolerancia hacia los más pequeños de la casa. Pero nunca hay que olvidar que cada perro es un individuo y pertenecer a una raza determinada nunca se puede considerar garantía del éxito de la relación con los niños. De hecho, la relación entre perros y niños, en gran parte, depende de las experiencias que el perro haya tenido cuando era pequeño. Por ejemplo, un perro que pertenece a una raza que normalmente se lleva bien con los niños y que nunca ha tenido contacto con niños hasta llegar a la edad adulta, podría mostrarse temeroso o defensivo en su presencia. Tampoco sería buena opción escoger a un perro que sí haya interactuado con niños en edad temprana, pero sus experiencias hayan sido traumáticas. Además hay perros, que aunque sean sociables y tolerantes con los niños, debido a su tamaño y a sus movimientos exuberantes, podrían igualmente suponer un riesgo para un niño, sobre todo de corta edad, porque podrían golpearlo o tirarlo al suelo sin querer.

Teniendo en cuenta esta premisa, entre las razas que a menudo viven en armonía con los niños se recuerdan algunas razas como:

  1. Basset Hound: carácter afectuoso y bonachón
  2. Beagle: temperamento alegre
  3. Bulldog inglés: índole tranquila
  4. Carlino: apegado y amistoso
  5. Cavalier King Charles Spaniel: carácter mimoso y sociable
  6. Golden Retriever: afectuoso y amistoso
  7. Labrador Retriever: activo y juguetón
  8. Boxer: actitud exhuberante y juguetona
  9. Setter Irlandés: sociable y enérgico
  10. Boyero de Berna: afectuoso e inteligente
  11. Terranova: tranquilo y apacible

Por otro lado, muchas razas de perros mini y toy, como los Chihuahuas, los Yorkshire terrier y las Caniches miniaturas, podrían parecer una buena opción, pero a menudo no lo son, sobre todo con niños pequeños. Su tamaño les hace más delicados y propensos a hacerse daño incluso cuando el niño solo tiene la intención de jugar. Además, siempre debido a su tamaño diminuto, se pueden asustar con más facilidad y, en presencia de un peligro, pueden llegar a protegerse mordiendo. En cambio, perros de mayor tamaño a menudo tienden a tolerar mejor tanto el nivel de actividad que suele acompañar a los niños como el juego brusco (aunque siempre es importante que los adultos enseñen a los niños cómo jugar con los perros sin hacerles daño).

Cabe destacar que esta lista de razas compatibles con niños no es completa y no sólo por qué también perros de otras razas podrían adaptarse a vivir con niños sino también por qué muchos perros sin raza podrían convertirse en compañeros perfectos para un niño. En este caso a la hora de adoptar un perro adulto deberíamos informarnos cuidadosamente sobre la relación del perro con los niños, mientras que si se trata de un cachorro en plena etapa de socialización, nuestra preocupación debería ser, sobre todo, cómo garantizar que el perro tenga experiencias positivas con los niños y cómo fomentar su buen comportamiento con los niños desde bien pequeño.

No es sólo cuestión de raza

Pertenezca o no a una raza que tradicionalmente se lleva bien con niños, cuando se añade un perro a la familia habría que hacer algunas reflexiones, además de seguir algunas recomendaciones para que la relación con el niño sea buena.

En primer lugar, si el niño es muy pequeño habría que valorar si es el momento adecuado para introducir un perro en familia. Adoptar un perro implica tiempo y energía, sobre todo en el caso de un cachorro que tiene que socializarse correctamente con su entorno y aprender todo, desde dónde hacer sus necesidades hasta cómo jugar sin hacer daño. Además, los cachorros requieren mucha dedicación por qué son más delicados que los adultos, se pueden asustar o hacer daño con más facilidad y tienden a ser más excitables y más propensos al juego brusco. Además, no sólo se necesita tiempo para seguir el comportamiento del perro, sino que habrá que enseñar al niño cómo acariciar al perro o cómo jugar con él, además de supervisar de cerca todas las interacciones entre el perro y el niño, aunque confiemos plenamente en el buen comportamiento del animal. La falta de tiempo para controlar el inicio y la evolución de la relación entre el perro y el niño puede ser un problema. Los estudios sobre niños que han sufrido mordeduras por parte del perro de casa refieren una relación clara entre estos accidentes y la corta edad del niño, sobre todo por debajo de los 7-10 años.

Si ya se ha tomado le decisión de incorporar un perro a la familia, entonces lo ideal es dejarse asesorar por un veterinario etólogo sobre el perro que mejor se puede ajustar a las características de la familia y sobre las pautas específicas que pueden maximizar las posibilidades de éxito.

Entre las pautas de carácter general, habría que enseñar a los niños de todas las edades a ser delicados y respetuosos con los perros, teniendo en cuenta que, cuando un niño tiene 2-3 años, no es suficiente enseñar normas y prohibiciones para asegurarse que trate al perro con cuidado: con esta edad, es fundamental asegurarse, con la supervisión directa, que el niño cumpla con las normas de seguridad que le han enseñado los padres. También es clave evitar la exposición a situaciones peligrosas.

Otra pauta general consiste en enseñar a los niños a reconocer las situaciones que podrían ser peligrosas y las señales de miedo o amenaza de los perros, así como qué comportamiento adoptar en cada situación. Por ejemplo, es importante enseñar a los niños a no perseguir a un perro que intenta apartarse o esconderse, a no molestarlo mientras está descansando o comiendo, a no besarlo o acercar la cara a su cabeza, a no pisarlo, ni a realizar manipulaciones bruscas.

Por otro lado, hay que enseñar al perro a mostrar conductas adecuadas en presencia del niño, incluido apartarse y refugiarse a una zona segura donde el niño no le pueda alcanzar, cuando el niño se vuelva demasiado invasivo.

Si el perro ya vive en casa y es el niño él que llega después, también es muy importante pedir la ayuda de un profesional que nos dé pautas y recomendaciones para preparar el perro de casa a la llegada del niño.

Vivir con un perro es una gran oportunidad para que el niño aprenda, crezca, desarrolle competencias y adquiera valores. Sin embargo, no hay que tomarse a la ligera la elección del perro que mejor puede encajar con las características de la familia y de los niños que la componen, para que tanto los niños como los perros puedan disfrutar al máximo de esta convivencia.

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