Tu perro, un gran explorador

Educación
Perro

La domesticación del perro tuvo lugar hace decenas de miles de años y no está claro por qué ni cómo se domesticó, pero parece claro que se le utilizaba como animal de trabajo, para la caza y la vigilancia. Su instinto de cazador gregario (en manada) y su comportamiento social y curioso lo convirtieron en el compañero ideal del hombre para ese fin.

Hoy en día la mayoría de los perros viven en ciudades y, aunque distan mucho de sus ancestros, necesitan mostrar su comportamiento instintivo a través del juego, el ejercicio físico y la actividad exploradora. Aunque cazar ya no es hoy necesario, los perros necesitan un contacto social regular con las personas y con los otros perros, así como la oportunidad para explorar su entorno y realizar un adecuado ejercicio físico. Por eso es importante que a diario los perros tengan oportunidad de salir a pasear por amplios espacios naturales donde puedan expresar su verdadera naturaleza.

El perro y el juego.

El juego tiene una función importante en el bienestar de los perros. El juego permite establecer las relaciones sociales entre diferentes perros así como con su dueño u otras personas. El juego también permite establecer relaciones jerárquicas entre perros jóvenes, y les ayuda a estar preparados para lo inesperado. Es a través del juego que el perro puede expresar su manera de ser y cubrir la necesidad natural de explorar su entorno y de llevar a cabo actividad física. Jugando, el perro no solo aprende sobre sus propias capacidades respecto otros perros y personas, sino que puede descargar energía y estrechar su vínculo con nosotros. Y es que además se ha visto que prefiere jugar con nosotros, como miembros de su grupo.

Para facilitarle esta diversión podemos recurrir a diferentes juegos interactivos:

- Lanzar un objeto: corre tras él para devolvértelo. Ya puede ser una pelota que corra a ras de suelo, un frisbee que parezca un pájaro volando o un juguete de goma.
- Tira y afloja: le sirve para medirse con su rival. Normalmente le hace segregar mucha adrenalina y le permite liberar energía acumulada.
- El escondite: con este juego, además de incentivar su instinto explorador, fomentas su memoria. Se trata de esconder un juguete mientras el perro lo ve. Después lo sacas de la habitación y lo dejas volver a entrar. Entonces debe encontrar el juguete, porque recuerda donde lo has escondido o porque lo rastrea con su olfato.

El cuerpo del perro es ágil y fuerte para perseguir, su olfato fino le convierte en un excelente rastreador y su aguda intuición le hace sorprendernos a menudo cogiéndonos la comida del plato. ¡No dejes que todo esto se pierda!

El juego es la clave: tu perro ya no necesita cazar para comer, pero sí jugar para divertirse y poder expresar sus instintos naturales.

 

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